Cómo fue mi primera vez con un detector de metales.
¿Cómo fue mi primera experiencia? ¿Por qué decidí practicar este maravilloso hobby? ¿Qué objetos y cosas encontré? Te doy consejos, advertencia y mi experiencia sobre lo que puede ser también tu primer día con un detector.
Compré mi primer detector de metales en una oferta de Black Friday en un mes de noviembre, siempre tuve curiosidad, había visto vídeos de gente encontrando cosas interesantes en la playa y en el campo. Decidí atreverme e invertí sobre unos 600 € en detector, herramientas y algunas cosas más.
¿Cuánto tardaría en recuperar la inversión? Yo estimaba que en un verano o quizás dos tomando como referencia lo que la gente se encontraba en los vídeos de Youtube.
La realidad del primer día.
Ya tenía el detector en casa, lo ensamblo con entusiasmo, aprieto los tubos y los ejes monto la bobina y lo enciendo. De repente..., no había escuchado cosa más ruidosa en mi vida, "pi pi pi pi", pensé que estaba roto y ya estaba a punto de devolverlo. Inocente de mí, cuando descubrí que era normal, pues mi hogar estaba rodeado de cosas metálicas y el pobre detector solo hacía su trabajo.
Mes de diciembre, ya tenía todo listo para irme a una playa de Málaga, había pedido mi licencia para usar el detector de metales ya que en mi tierra es necesaria. Era consciente de donde debía usarlo, en la playa únicamente y no podía salir de ahí por las leyes de mi territorio.
Perfecto, allí estaba yo, en la playa en pleno diciembre con un viento y frío que pela, ni un alma en la playa, ni siquiera una gaviota. Por mi bien, así no habría curiosos y gente mirando lo patoso que era en mi primera experiencia.
Estoy por fin en la playa en la arena seca y lejos del agua. Enciendo el detector con emoción y entusiasmo. Ajusto y configuro la discriminación porque no quiero recoger basura; en ese momento pensaba: "a ver si encuentro algo de valor rápido y me hago rico". Tras unas cuantas horas, el balance final: brazo y hombros cansados y debilitados no me había puesto la correa para sujetar el apoyo al antebrazo. Mucha basura, plomadas de pescadores, aluminios y anillas de latas.
Hay que recoger anillas para recoger anillos 💍.Sigo con la esperanza de encontrar un anillo de oro de 24 kilates con diamantes incrustados, pero para eso seguramente me tenga que ir a una playa de Baja California donde va gente con alto poder adquisitivo.
Ese día de diciembre, invierno y que no iba ni un alma a la playa lo más que me encontré fueron 20 céntimos y algunas monedas de 5. Siendo objetivos es normal, ya que la playa no se llenaba de turistas desde el verano y a eso hay que sumar que desde ese tiempo han podido pasar muchos detectoristas como yo barriendo la playa.
Problemas con el detector.
Desilusionado porque no encontraba cosas en la arena seca me acerque un poco a la orilla e investigar un poco por la arena húmeda, ya que por lo que había visto en vídeos de youtube, los tíos encontraban anillos en la orilla (o eran suyos y los enterraban para jugar con nuestras ilusiones). Bien, mi detector se esforzaba por engañarme y reírse de mí, decía que había un objeto debajo de la orilla a 30 cm ( lo máximo que puede detectar), yo ilusionado, como un tonto excavando un hueco de 50 cm como si no hubiese un mañana y no encontraba nada. A punto estuve de darle una patada al detector y mandarlo al fondo del mar, a la boya.Más tarde comprendí que algunos detectores llevan mal el tema de funcionar en la orilla donde la arena tiene mucha mineralización. "El truco" para mi detector es que había que bajarle la sensibilidad y ajustar la discriminación para que no detecte los metales ferrosos, eso o comprar un CTX 3030 como el tío del vídeo que me enganchó a ésto, pero no estaba dispuesto a gastarme más de 2000 € al menos por ahora.
Balance final del primer día.
Un poco confundido al caer el ocaso, pues pasaban varias cosas: o mi detector era malo o tal vez estaba en una playa donde solo iban pobres y también que la competencia se me había adelantado.
También tenía ganas de llegar a mi casa, ir a youtube y llenar de dislike a los vídeos de la gente que promete el oro y el moro.
Al final todo es cuestión de perspectiva, y no me lo podía tomar tan seriamente, pues al fin y al cabo es un hobby, hay que disfrutarlo, ya sea solo, con tus amigos, con tu pareja, con tu perro. La playa es un buen lugar para estar con los tuyos y tu detector.
Con el tiempo, disfrutando y sin agobiarse, las monedas y cosas valiosas han ido llegando solas. Además, ya no me siento tan mal cuando encuentro basura, porque sé que recogiéndola estoy haciendo una buena labor de descontaminación y además cuando vuelva a pasar por el mismo lugar ya no me toparé con la misma basura metálica.
En la próxima publicación os hablaré de alguna que otra experiencia más o de como fue mi primer día en la pesca magnética.

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